Greta Thunberg, el Mar Menor y las cosas importantes

El discurso de Greta Thunberg en las Naciones Unidas no será fácilmente olvidado.

Se la puede atacar por todos los lados. Desde el condescendiente «está manipulada por sus padres» hasta el inaceptable «está enferma». También por ir hasta NYC en un velero patrocinado por multinacionales y pilotado por un noble. O por el tono de su discurso. Lo que sea.

El caso es que en Cartagena, Murcia, se ha registrado la mayor manifestación de su historia para reclamar soluciones para el Mar Menor.

Párate a pensarlo: la mayor movilización que se recuerda en Cartagena (que no es revoltosa…) ha sido por una emergencia medioambiental.

Quizás, sólo quizás, algo está cambiando…

Quizás, Greta, con todos los peros que quieras, tenga algún mérito.

(Pérez Reverte puede sentirse orgulloso de su gente)

Hannah Arendt y la insoportable levedad del mal

Pasa y cierra la puerta; vamos a hacer un ejercicio de acrobacia mental para hablar de Hannah Arendt, de su idea del totalitarismo, del nuevo orden mundial, del final de la historia, de un mundo feliz, de 1984, de redes sociales, de libertad y de muchas otras cosas que tendremos que tocar para lograr crear una nueva senda de pensamiento. 

Hannah Arendt

Empecemos con Hannah, sí, una mujer que, además, resulta que es una de las mentes más preclaras que ha dado el siglo XX.

Lamentablemente, no ha sido escuchada. Ha sido deconstruida, simplificada, empaquetada, vaciada de sentido y comercializada. Como a todas las mentes pensantes, tampoco es que hayan ido a por ella con saña especial. Pero resulta conmovedor ver a la intelectualidad mainstream usar a Hannah Arendt para defender totalitarismos implícitos. Vamos a desarrollar esto…

No me extenderé en presentar a Hannah Arendt; era una niña inteligente y culta que desde muy joven entró en los círculos intelectuales de la Alemania de entreguerras. En esa época debatió con algunos de los más importantes filósofos del mundo de tú a tú. Incluso tuvo un romance con Heidegger, que acabó mal, ya que éste se enroló a las SS y Hannah era judía… No podía acabar bien.

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