Greta Thunberg, el Mar Menor y las cosas importantes

El discurso de Greta Thunberg en las Naciones Unidas no será fácilmente olvidado.

Se la puede atacar por todos los lados. Desde el condescendiente «está manipulada por sus padres» hasta el inaceptable «está enferma». También por ir hasta NYC en un velero patrocinado por multinacionales y pilotado por un noble. O por el tono de su discurso. Lo que sea.

El caso es que en Cartagena, Murcia, se ha registrado la mayor manifestación de su historia para reclamar soluciones para el Mar Menor.

Párate a pensarlo: la mayor movilización que se recuerda en Cartagena (que no es revoltosa…) ha sido por una emergencia medioambiental.

Quizás, sólo quizás, algo está cambiando…

Quizás, Greta, con todos los peros que quieras, tenga algún mérito.

(Pérez Reverte puede sentirse orgulloso de su gente)

Apreteu, apreteu, que nosotras vamos haciendo República…

Hace un par de años Catalunya estaba cubierta de carteles proclamando las bondades de la futura República Catalana: servicios públicos de calidad, enseñanza gratuita, soporte a las familias desfavorecidas, hogar para todas, pensiones dignas, fin de la precariedad laboral, unicornios rosa, hobbits que te hacen la cena y limpian la casa y muchos otros brindis al viento, como si la República fuese a florecer por el mero hecho de constituirse.

El problema es que las que nos quieren llevar a esa República maravillosa son reinonas del neoliberalismo más salvaje. Así que algo no me cuadra…

A modo de ejemplo; ¿sabes por qué en Primaria son tan reacias a derivarte a una especialista o a una prueba diagnóstica? ¿Realmente tenemos una lista de espera de 7 meses para hacer una radiografía de la mano a una mujer de 70 años? ¿Por qué es tan habitual salir con una receta de un antihipertensivo pero tan difícil que te receten algo para la sequedad ocular?

La razón es muy sencilla: porque ese centro de atención primaria que tú, inocente, crees un servicio público, es sólo de titularidad pública pero de gestión privada. Y esas pruebas diagnósticas, esa visita con un especialista o ese medicamento concreto van a cargo de la gestión privada. Ups! Sorpresa!! Resulta que el bienestar de la población no es el único criterio…

Vale, sé que muchas de estas privatizaciones se han hecho como conciertos, no como contratos… Pero estos conciertos han sido diseñados exactamente igual que contratos, así que no cambia nada más que el nombre (y la tributación ventajosa que obtienen y que suelen ser consorcios público-privados con las mismas personas detrás…).

Ese centro de primaria recibe XX€ por cada ciudadana que tiene adscrita. Cómo se gestione es cosa privada. Y el «improbable» beneficio también…

Vaya, vaya…

Pues Catalunya está abarrotada de estas soluciones público-privadas en todos los ámbitos: sanidad, servicios sociales, reciclaje, aguas, educación… Soluciones que, by the way, suelen tener caras conocidas detrás; incluso a nivel consellers/eres…

Y ahora, aprovechando el sarao que tenemos, lo que pretenden los próceres de la República es colarnos un golazo de campeonato tratando de lavarle el jeto a esta privatización encubierta de los servicios públicos: la Llei Aragonès.

A primera vista podría parecer una ley lógica que pretende establecer unos criterios más éticos en la contratación pública: reducir el peso de los aspectos económicos en los pliegues de condiciones, potenciar aspectos de bienestar de las personas trabajadoras, bla, bla, bla…

Pero detrás, lo que hay es la apertura de puertas a la privatización de todos los servicios públicos dirigidos a las personas (salud, trabajo social, empleo…). Y eso, amiguitas, es malo, muy malo.

Malo por privatizar un servicio público. Peor porque es una nueva puerta abierta a la corrupción. A que los que deciden qué se «privatiza» monten empresas que asuman esa externalización. Ya ha pasado. Está pasando.

Curiosamente, es la única ley que va a sacar adelante este Desgovern…

Apreteu, apreteu… Va a quedar guapa esta República.

Pero no lo véis. Menuda comida de tarro.

Una visión desapasionada de las algaradas callejeras en Barcelona

Un artículo con este título debería abrirse con un «vaya por delante…» a modo de justificación o disculpa. No lo haré. Es un recurso utilizado para apuntalar la posición de observadora «imparcial». Yo no lo soy. Nadie lo es.

Yo soy antinacionalista porque las banderas arrojadizas, las fronteras divisorias y los «hechos diferenciales» son, simple y llanamente: FASCISMO. Y el fascismo me repugna, sea éste catalán, español o congoleño.

Yo estoy arriesgando mi futuro (y arruinando mi salud física e intelectual) para crear una empresa social para ayudar a las personas dependientes y sus cuidadoras. También acojo desinteresadamente a 2 migrantes en mi casa. Mi familia es de Zaragoza, Barcelona, Madrid y Copenhague. Mis amigas son de Serbia, Costa Rica, Burkina-Fasso, Marruecos, Ghana, Túnez, Irán, US, Italia, UK, Argentina, Venezuela… Sólo 3 españolas o catalanas

Entenderás que tus apelaciones a patrias, naciones, autodeterminación, orden constitucional, república, libertad y demás artificios lingüísticos vaciados de contenido me toquen los cojones infinito.

Ahora sí…


Desde el lunes he asistido como observador a las algaradas callejeras que se han venido produciendo en Barcelona (y en muchos otros sitios) a raíz de la sentencia de Procés. Han sido seis días intensos (el domingo no había follón y cené con mi familia) que han dejado muchas intrahistorias interesantes que voy a tratar de relatar para que puedas comprender mejor qué está pasando sin la intermediación de una prensa y clase política que van corriendo como pollos sin cabeza hacia su recompensa: una caricia en el lomo y unos billetes en el tanga, a sus pies, amo. Todas.

Las alborotadoras

Por lo que pude detectar había seis tipos de alborotadores. Seis!! Tócameloshuevosmariaelena!

1- Las indepes. No sé si son CDR’s, del Tsunami, Arran o de su putamadre, pero, efectivamente, el peso de las protestas lo cargan ellas. Son chavales de quince a veintipocos años, bien organizadas. Su estrategia consiste en enfrentar a la policía con barricadas y lanzamiento de objetos cubriendo la retaguardia con más barricadas. Se mueven rápido de un frente a otro. Una especie de guerrilla. Están organizadas, pero tampoco hay que fliparse: no hace falta un cursillo de 3 meses de entrenamiento intensivo para hacer eso; un fin de semana en el campo basta.

Tampoco hace falta que sean muchas: una se pone a empujar un contenedor para hacer una barricada y le ayudan 10 personas que estén por allí mientras son jaleadas por la turba. Ojos de satisfacción por ser malotas asoman por los pasamontañas y capuchas…

No parecen terroristas… Han recibido un entrenamiento demasiado respetuoso. No sé cómo explicarlo; cuando queman una barricada ponen cuidado de no quemar nada más. Y aunque todo parezca un caos, el «campo de batalla» es bastante previsible. Sabes en qué esquina van a poner barricadas. Sabes a qué altura estarán. Sabes cuándo les prenderán fuego, sabes qué mobiliario urbano va a caer y cuál se va a respetar…

Había 2 subgrupos, by the way, que no estaban coordinados entre ellos, aunque se reconocían; debían ser compañeras de instituto. Unas eran muy profesionales, muy repelentes, muy jerarquizadas… Las otras eran menos profesionales, más oportunistas.

Una kale borroka muy dirigida, muy aséptica, muy mediática. Muy rara.

2- El extrarradio obrero. Sí, las hijas de la inmigración española. Casi todas hablan en español entre ellas; alguna en catalán, pero pocas. También son chavalas. Excluidas, marginales, canis, «riders», autónomas dependientes sin futuro ni presente… No forman una red. Cada grupo es autónomo y no se coordinan con nadie. Cada grupo hace su propia batalla. No corean los cánticos ni enarbolan trapos. Están allí para pasárselo bien y sacar su rabia. El próximo finde irán a hacer grafitis a las vías del tren. O a repartir hamburguesas en la bici. O a ver Rambo. Han venido a desfogarse. Escriben ACAB en todas partes. Apolíticas. Nihilistas. Anarquistas. Comunistas. Fachas. Forococheras. De todo un poco. Los restos del 15M. Y de la crisis. Las desarraigadas.

3- Alborotadores profesionales. No son chavales. No hay mujeres. No hablan con nadie. Se esparcen y se reajuntan como quien no quiere la cosa. No corean consignas ni llevan banderas. Se mueven rápido, hablan por el móvil tapando la boca y saben lo que se hacen. Podrían ser policías, pero su hostigamiento a la policía a base de lanzamiento de objetos esporádicos me descoloca. Son los que reciben mayor número de balazos de foam, pero nunca les dan. Pocas son de fuera: las he escuchado hablar en español, catalán e inglés. Diría que estaban de entrenamiento, sin mucho estrés. Ahí lo dejo.

4- Policías encubiertos. Había bastantes. Mossos y policía nacional. Estaban más bien de observadores para evitar desmanes. Eran los que evitaban peleas y linchamientos. O fuegos peligrosos. Normalmente iban solos (y se la jugaban mucho). Muy profesionales.

También había provocadores. Su objetivo era azuzar para detectar a las más radicales y seguirlas de cerca. A uno lo reconocí y él me reconoció. Hacía un par de semanas me había multado por un delito contra la salud pública y estuvimos hablando bastante rato. Nunca me llegan…

Si cometieron desmanes yo no los vi.

5- Zombies (la gente normal enajenada). En una algarada, las personas que participan en la turba se transforman… Sentimiento de impunidad, presión del grupo, excitación… Emerge lo peor y lo mejor de la especie. Sean o no nacionalistas. De facto, vi a las chavalas «voxeras» del barrio darlo todo…

La mayoría de las personas que había por allí era chavalada. Ni más ni menos. Desorganizadas, entre amigas, sintiéndose heroínas y héroes por chillarle a la policía. Influenciables. Generación Instagram. Necesitan el reconocimiento público. Y una algarada es un sitio excelente.

Eran la carne de cañón, la que usaban los otros grupos para sus objetivos. Las que acababan empujando containers, las que hacían de barrera, las que tiraban botellas… Una líder empezaba y el rebaño la seguía. Chavalas de instituto. No hay más…

Me temo que las tuertas que han dejado las «batallitas» son de este grupo. Lo lamento por ellas, pero igual que para el policía es un gaje del oficio para ellas es un gaje de su vicio…

6- Antisistemas (?). Vi pocas. No participaron. No veían su sitio. Algunas se destaparon la cara. Parecían 4 hipsters pijas con barbitas y rastitas bien cuidadas (rubias, altas, guapas). Esas, las pocas que vi.

Supongo que «neutralizaron» a las más peligrosas. O quizás las del black-block no sean nacionalistas. O quizás no haya peligrosos grupos terroristas anarquistas sueltos por ahí. Vete tú a saber.

O eran los del grupo 3 que no quisieron verse mezcladas con nacionalistas… Por lo que hablé con una israelí creo que esto influyó mucho en que no aparecieran; ¿crees que el black-block apareció en alguna algarada para defender a la Liga Norte? ¿O a los independentistas flamencos? seamos claras…

La policía

A pesar de las imágenes de brutalidad policial (que ha habido, la he visto y es injustificable), debo ser honesto y decir que la policía (nacional y mossos) fue muy contenida al principio. Los primeros días se limitaban a aguantar y dispersar. Dieron una lección de buen hacer y profesionalidad impresionantes (esto no se valora) en el manejo de las furgonetas y en la gestión de disturbios. Estoy segura de que este operativo será un caso de estudio en las academias de policía de todo el mundo en el futuro.

Los últimos días, por el contrario, la tensión y el cansancio acumulado se empezaron a notar entre ellas y su actuación dejó mucho que desear en cuanto a uso proporcionado de la fuerza. Supongo que las críticas recibidas los primeros días, a pesar de su moderación, les liberaron de la contención… De perdidas al río. Pero en los cuerpos de policía esta actitud es inaceptable.

Hay que decir además que la policía, a pesar de lo que pueda parecer, no tenía delante un caos, sino un baile (aceleradito y arriesgado). Y han seguido las coreografías establecidas. Podían haber neutralizado las algaradas en cualquier momento sin despeinarse…

Me juego lo que quieras a que la poli prefiere estar en estas algaradas a entrar en la Línea de la Concepción, en las 3.000 viviendas (Sevilla) o en el Príncipe (Ceuta) a cumplir una diligencia judicial. Ahí lo dejo.

Espero que el policía herido se recupere pronto de este accidente laboral. También espero que no se saque de contexto ni se instrumentalice un accidente laboral. El mismo caso que las tuertas.

Los destrozos

Sí, se han quemado contenedores, se ha destrozado mobiliario urbano, se han usado las terrazas y jardineras para hacer barricadas, ha ardido mucha cosa… pero no se han usado coches para hacer barricadas, ni motos ni bicis… Ha habido incendios colaterales, pero en el alboroto a nadie se le ha ido la cabeza. Y el pillaje ha sido mínimo.

La sensación que me llevo es que las alborotadoras estaban ejecutando una coreografía muy precisa.

Los restaurantes donde había gente en las terrazas tomando algo no se tocaron. Las alborotadoras evitaban las peleas con dueñas y clientes. A una manzana de las barricadas ardiendo la gente estaba tomando tapas y birras como si nada. Muchas vecinas protestaban y no pasaba nada aparte de insultos…

Tampoco voy a lavarles la cara a las alborotadoras. En los puntos calientes se destrozaba todo. Pero no había tantos puntos calientes…

Pirotecnia contra un helicóptero

Yo estaba a una manzana de donde tiraron cohetes. No puedo precisar si fueron 3 o 20. Sé que el helicóptero estaba justo por encima de la línea de edificios (a unos 25 metros de altura). Que dispararon varios cohetes algo alejados (aviso? error?) y luego varios más hacia el helicóptero hasta que éste se alejó. Fue muy rápido. No creo que nadie tuviese la impresión de que el helicóptero pudiera caer. Yo tampoco. Ahora, en perspectiva, veo lo peligroso de aquello. No se ha repetido. Ni vuelos tan bajos ni ataques contra helicópteros. Creo que las autoras son más imbéciles que terroristas…

La gente que pasa por ahí

No podemos hablar de los alborotos sin hablar del papel de la gente «normal».

Desde un chaval de Cornellà siendo grabado por su amigo con las barricadas ardiendo de fondo mientras canta un rap por el dolor que le ha causado la «perra esa» (muy poco feminista su discurso, debo añadir) hasta una nosécómocalificarla que baila un twerking a modo de reivindicación de algo.

Desde el pajarón que se pasea en pantalón corto con botas de cowboy indepes (no comment lo poc català que resultan esas botas) en plan qué guapa estoy! hasta las parejitas de turistas pijas que se lo pasan pipa corriendo de un lado a otro.

La mayoría de la gente que había por allí éramos observadoras. Bastantes indepes que no participaban, sólo miraban y coreaban. El resto observábamos; la mayoría éramos de «izquierdas» o «ultraizquierdas» no nacionalistas (por las conversaciones que mantuve). Mirábamos con cierta envidia y nostalgia.

Me vinieron a la cabeza manifestaciones contra la primera guerra de Irak o Barcelona 92, el cojo mantecas rompiendo marquesinas con su muleta, yo misma quemando contenedores (entonces eran metálicos, sólo ardía la basura y la pintura) o levantando adoquines (cuando todavía habían en la Gran Vía)…

La prensa

Yo estuve en el lado de las algaradas, así que sólo vi a la prensa no-mainstream. Bastante escoradas hacia un bando. Buscaban la imagen de polis pegando o disparando. La imagen de las radicales la ofrecía la prensa del otro lado. Todo correcto.

Tampoco se la jugaban mucho. Estuvimos juntas casi todo el rato. Eran muchas. Aunque escribir un blog con 30 suscriptoras no te hace periodista había algunas plumas que sí reconocí de medios alternativos que sigo.

Sanitaris per la República

Había muchos grupos de sanitarias. Después he leído que eran els Sanitaris per la República (espero que cambien ese nombre ya a algo más inclusivo). Iban más perdidas que un pulpo en el desierto. Buscaban personas heridas y no las encontraban. Parecía que necesitasen clientes para justificarse. Vi cómo rodeaban a un chico herido de un porrazo y lo abrazaban y besaban como si fuera su bebé… No comment.

Muchas eran estudiantes latinas que querían aprender pero para las que las algaradas eran algo ajeno.

Estaban bastante alejadas del sarao. La única vez que las vi actuar fueron relevadas por las bomberas (no las de Bombers per la República si no por los Bombers de Barcelona) ante su incapacidad para controlar una situación tensa (ataque de ansiedad de una persona violenta y agresiva). Algunas me cayeron bien; otras eran abducidas ultranacionalistas. En fin… de todo un poco.

Cordones de voluntarias

Buena fe y postureo a partes iguales. Muchas justifican la violencia de las manifestantes y están para evitar la violencia de la policía. Otras sí creen firmemente en la no violencia. De todo un poco. Como en cualquier sitio. Tampoco dediqué mucho tiempo a pulsar su onda; me gusta más el sarao…

Grupos de ultraderecha

Yo no los vi por ningún lado. Casi nadie los vió. Tampoco los busqué, debo decirlo: por mi estética soy su objetivo ideal…

Incidentes colaterales

Mientras las algaradas se producían hubo incidentes. Una persona (por cómo hablaba diría que rumana), completamente ebria cogió una estaca y su cinturón y empezó a amenazar a la gente. Le tiraron al suelo y casi lo linchan, pero mucha gente se interpuso y los bomberos pudieron retirarlo sin más contratiempos.

También hubo muchas personas heridas en las huidas de las cargas: golpes en la cara contra postes o paredes, torceduras de tobillo en bordillos, caídas al saltar una valla, hostias en bicicleta (yo misma varias veces huyendo de las cargas)…

Menos mal que han puesto líneas de atención psicológica para que también estas personas heridas superemos nuestro trauma. Suputamadre.

Pillaje

Vi varios intentos. También vi a muchas ciudadanas tratando de impedirlo. Y a grupos organizados (los indepes motivados) también evitándolo. Apenas un par o 3 de tiendas. No, esto no es LA. En un momento dado se vió pasar a gente portando cajas grandes. A algunas se las arrebataron y a las barricadas.

Y NO, no eran sólo marroquíes; diría que la mayoría eran europeas: italianas, francesas y Europa del Este. Especialmente las de las teles…

Y NO, otra vez, no hubo pillaje generalizado; ni siquiera minoritario. Sólo unos casos aislados y rápidamente neutralizados por la propia turba. Curioso.

PANÓPTICO

La impresión general que me llevo es que he asistido a las algaradas callejeras más ordenadas y cívicas del Mundo. Una coreografía bien orquestada en la que todo el mundo obtiene rédito. Todo el mundo menos los que no queremos bailar este baile.

Violencia descontrolada? Palizas salvajes? Pillaje generalizado? Brutalidad policial? La ciudad en llamas? Apocalipsis zombie? Pues no, nada de eso.

No sé, me quedo con un sabor de boca ácido. Como si hubiera comido algo en mal estado mientras prestaba atención a las algaradas. Llámalo premonición, pero esto no va de repúblicas ni democracia.

O va precisamente de República y Democracia. Pero ni independentistas ni constitucionalistas quieren hablar de ello más allá de sus neolenguas respectivas.

Al fin y al cabo, perra no muerde a perra.

Gracias Jordi Pujol y José María Aznar por estos años tan entretenidos. Ahora entiendo de qué hablabais en catalán en la intimidad… HDP


Para un próximo artículo hablaré de la parte política y social de todo esto… que tiene telita y casi nadie habla de ello.