El cientificismo: la decadencia de la religión

Religiones tradicionales frente a la ciencia

De un tiempo a esta parte (qué frase más rimbombante) me da la impresión de que el espíritu del cientifismo se está apoderando del discurso científico y del discurso social. Desde grandes divulgadores científicos hasta los cuñados de barra de bar, parece que todo lo que no pueda ser demostrado científicamente es una estupidez. Y este discurso merece ser analizado en detalle porque me da la impresión de que nadie parece darse cuenta de que este cientifismo es una nueva religión, con el mismo grado de validez científico que cualquier otra. En este cientifismo no hay una cosmogonía científica, sino que unos humanos han escrito los capítulos que faltaban. Igual que las sagradas escrituras de cualquier otra religión. Voy a explicarme bien…

La cosmovisión cientifista

Si eres una adoradora del monstruo de espagueti volador y te sientes muy superior intelectualmente a aquellos que todavía creen en algún tipo de divinidad o fuerza creadora te voy a joder el día…

Primero voy a sorprenderte: la mayoría de las explicaciones científicas del Universo que tenemos actualmente (desde el Big Bang hasta la Evolución) siguen siendo teorías basadas en hipótesis no demostradas. Sí, sé que suena raro, pero es la realidad objetiva desde un punto de vista científico: no están demostradas. Te pondré el ejemplo del Big Bang. El Universo se expande y hay una radiación de fondo de microondas. Hasta ahí la ciencia. Ahora, sabiendo esos 2 hechos, podemos imaginar que hubo un explosión inicial. Podemos «demostrar» científicamente muchas de las implicaciones que tendría un big bang, pero el big bang en sí no podemos demostrarlo. Porque no sabemos. La verdadera explicación podría diferir notablemente. No lo sabemos a ciencia cierta. Unos seres humanos han rellenado los huecos con una hipótesis, que además funciona bastante bien. Pero son humanos, falibles y limitados.

Te diré más, ni siquiera somos capaces de datar las Pirámides. No sabemos ni cuándo ni cómo se se construyeron, así de sencillo. Por métodos tan indirectos como que la cara de un jeroglífico se parece a la cara de una máscara, les damos una fecha de construcción. Así, por mis cojones. Hay múltiples evidencias de que son más antiguas, pero entonces todas las explicaciones que teníamos acerca del origen de la civilización se nos irían al traste. Y es un andamiaje del que dependen muchos científicos. No se puede cambiar la Ciencia así como así. Ni siquiera bajo la premisa básica de la ciencia: duda de todo.

Desde una perspectiva epistemológica (rama de la filosofía que estudia los principios, fundamentos, extensión y métodos del conocimiento humano), el cientificismo apenas difiere de cualquier otra religión. Y no sólo eso, sino que tampoco ha llegado mucho más lejos. No creas que la energía oscura difiere mucho del om o del espíritu santo. Asumiendo que estás medio-familiarizada con la cosmogonía actualmente más aceptada, hay algo que vibra que lo conecta todo. Y en el comienzo se hizo la luz y el orden. El big bang. Muy parecido todo. La explicación que tenemos actualmente acerca del origen del Universo está basada en suposiciones e hipótesis. No está demostrada. Y que conste que cuando digo la explicación, me refiero a las decenas de teorías diferentes que podríamos agrupar como Big Bang. Lo máximo que sabemos actualmente es que si nos inventamos una explicación cualquiera, aplicando las leyes matemáticas que actualmente entendemos como universales, obtendremos unos fenómenos científicamente observables.

Y ahora sí que te voy a joder… Si fuéramos seres conscientes e inteligentes de otra galaxia, y hubiéramos venido de safari hasta la Tierra a echar unos eones, todas estas cosmogonías, las religiosas y la cientifista, nos resultarían indistinguibles las unas de las otras.

No existe ninguna diferencia entre las religiones y la explicación cientificista en las respuestas a la clásica tríada del quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos; la ciencia responde al quiénes somos con un displicente no importa, somos un medio, que viene a ser lo mismo que cualquier otra religión pero en plan impostura apóstata. En todos los casos venimos de un hecho singular y evolucionamos según unas complejas reglas que pueden llevarnos a cualquier sitio (el libre albedrío). A grandes rasgos, dogmas de fe. Y son dogmas de fe porque el ser humano no es capaz de aprehender el universo. Sí, debemos explorar, investigar, descubrir… pero siendo conscientes de nuestras limitaciones. De las limitaciones incluso de una hipotética Inteligencia Artificial auto-evolutiva soportada sobre biotecnología auto-replicante; de las limitaciones que tendría un dios para abarcar un Universo que, contrariamente a lo que dábamos por hecho, sigue expandiéndose aceleradamente dando al traste con cientos de hipótesis que eran casi-perfectas y explicaban casi todo. Nuestra ciencia, en cuanto sólo podemos comprender y abstraernos con nuestras propias palabras basadas en la consciencia que media la experiencia vital con nuestro yo interno (si es que eso existe), es limitada y falible.

Echo en falta humildad científica. Humildad para reconocer nuestras limitaciones. El cientifismo es una modernización de las religiones tradicionales, con sus dogmas e intransigencias, incorporando algunas de las cosas que hemos descubierto como especie en los últimos tiempos. 

La Última Religión

He abierto el artículo diciendo que el cientificismo se está apoderando del discurso científico y del discurso social.  No he dicho ciencia, he dicho cientificismo. Y lo recalco porque los cientificistas se arrogan el privilegio de ostentar la verdad científica, el método científico, la Verdad Absoluta e Inmutable. Pero hay un argumento burdamente engañoso detrás de esta auto-coronación: la ciencia sólo responde a lo que le sabemos preguntar. Y sus respuestas pueden resultar sumamente engañosas. Pondremos otro ejemplo: el movimiento de los planetas y las estrellas. En la Edad Media se creía que la Tierra era el centro del Universo y que los cuerpos celestes giraban alrededor nuestro. Esa era la verdad «científica». Los eruditos de la época crearon un corpus ingente de algoritmos para determinar cuándo habría un eclipse solar, cuándo habría una conjunción de planetas, cuándo se producían los equinoccios… Y lo calculaban con precisión asombrosa. Hoy, desde nuestra perspectiva, es fácil burlarse de todo aquel entramado matemático de las esferas, pero funcionaba bastante bien. Quizás igual que la teoría del Big Bang… 

Lo que vengo a decir es que hay que saber distinguir netamente lo que es Ciencia de lo que es Cientificismo: el Cientificismo es sólo una construcción humana sobre unos hechos científicos. Igual que el resto de religiones (cada una sobre sus propios «hechos»).

Incluso sigue los mismos métodos que cualquier otra religión para expandirse: acusar al resto de religiones de falsedad, oscurantismo, alienación…

Pondré el caso de la homeopatía, que sé que es calentito y porque como yo no creo en ella creo que puedo aportar un punto de vista original. Si buscas homeopatía en Google lo primero que te aparecerá es un listado de artículos en los que se acusa a la homeopatía de todos los males del planeta. Parece que un defensor de la homeopatía es un asesino en serie que está provocando el hundimiento de la civilización. Hay cientos de divulgadores que atacan a la homeopatía de forma furibunda. En algunas cosas no les falta razón, pero eluden uno de los aspectos más relevantes en toda esta discusión: el principio homeopático es el que dispone de la mayor evidencia científica de toda la medicina y se llama Efecto Placebo. Sí, chilla y ladra que esto es tramposo, que no es verdad, pero el hecho científico es que el efecto Placebo es real y cura. No todas las patologías, claro, pero en una abrumadora mayoría de casos donde se prescribe un medicamento a un paciente, el efecto placebo tiene un impacto sensible y ha sido demostrado científicamente. Quizás tiene menos impacto que el medicamento, pero tiene un impacto en el mismo sentido que el medicamento. También se ha demostrado científicamente que un placebo puesto pin tiene más efecto que un placebo de garrafón. Haz que el pin sea una pastillita de homeopatía y tienes un efecto demostrado. Ahora dirán que esto es tramposo… pero inferencias de este tipo se realizan en Ciencia cada día y no pasa nada.

En todo caso tampoco pretendo erigirme en defensor de la homeopatía, sólo pretendo mostrar que el cientificismo es una religión reduccionista, intransigente y dogmática, como cualquier otra. Algo que, por otra parte, tampoco es intrínsecamente malo. Es, simplemente, religión.

Y aquí sí que viene el verdadero problema: que el pensamiento humano se está organizando alrededor de esta nueva religión pero nadie parece advertir que la religión, como hecho cultural, está al borde del colapso.

Hasta ahora, el ser humano había lidiado con un Universo hecho a nuestra escala. Incluso el quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos eran a escala humana, comprensible, explicable, historiable… Pero las preguntas a las que se enfrenta el género humano actual yo no son de la medida humana. Y muy pronto surgirán nuevas preguntas que no provendrán de la naturaleza humana sino de un nuevo ente que denominaremos post-humanos.

Pero eso lo dejaremos para el próximo post…

(Ilustración: apropiación indebida a dejano23)

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