Ateísmo: la religión de la vanidad humana

Qué graciosas resultan esas personitas pequeñitas que niegan rotundamente la posibilidad de un ente superior. Y lo más curioso es que reclaman para sí el método y la evidencia científica…

Vayamos por partes.

El primer problema del ateísmo es que su base es acientífica. La hipótesis de partida es que la Humanidad, la Tierra, lo que sea, es un hecho único e irrepetible. Que nosotras somos la medida de las cosas. Y eso, amiguitas, es la falacia de partida. Considerando las medidas del Universo conocido, que la hipótesis de base sea que somos una singularidad es una osadía demasiado jugosa como para dejarla pasar. Es el resultado del monoteísmo, creernos las elegidas de algo. En el caso del ateísmo, del destino; la medida es la persona, somos la entidad mágica del universo pensante.

Ridículo. Lo mires desde donde lo mires, resulta ridículo creer que somos una extravagancia. Es dogmático plantearlo como punto de partida.

Lo científico es plantearnos que nuestra feliz situación de autoconciencia no es una coincidencia mágica sino un evento habitual en el universo. No somos una singularidad, sino la materia oscura. Qué ególatras que somos las humanas que siempre nos creemos el ombligo de todas las cosas.

Sigue leyendo Ateísmo: la religión de la vanidad humana