Ateísmo: la religión de la vanidad humana

Qué graciosas resultan esas personitas pequeñitas que niegan rotundamente la posibilidad de un ente superior. Y lo más curioso es que reclaman para sí el método y la evidencia científica…

Vayamos por partes.

El primer problema del ateísmo es que su base es acientífica. La hipótesis de partida es que la Humanidad, la Tierra, lo que sea, es un hecho único e irrepetible. Que nosotras somos la medida de las cosas. Y eso, amiguitas, es la falacia de partida. Considerando las medidas del Universo conocido, que la hipótesis de base sea que somos una singularidad es una osadía demasiado jugosa como para dejarla pasar. Es el resultado del monoteísmo, creernos las elegidas de algo. En el caso del ateísmo, del destino; la medida es la persona, somos la entidad mágica del universo pensante.

Ridículo. Lo mires desde donde lo mires, resulta ridículo creer que somos una extravagancia. Es dogmático plantearlo como punto de partida.

Lo científico es plantearnos que nuestra feliz situación de autoconciencia no es una coincidencia mágica sino un evento habitual en el universo. No somos una singularidad, sino la materia oscura. Qué ególatras que somos las humanas que siempre nos creemos el ombligo de todas las cosas.

Y no, no creo en ovnis, ni en reptilianos, ni en extraterrestres visitándonos. Pero que hay otras inteligencias y autoconciencias superiores a nosotras es seguro.

Otra cosa es que esas inteligencias tengan la menor interacción con nosotras.

¿Acaso tú hablas con una célula tuya? ¿O con una molécula concreta de ADN? ¿Cómo podrías aunque quisieras? ¿Y qué le dirías?

Vamos a ser realistas. No somos capaces de hablar con delfines ni orcas. Tienen lenguajes e idiomas. Sabemos que se comunican. Se supone que tenemos una inteligencia superior, que disponemos de toda la tecnología del mundo, de inteligencia artificial, de millones de registros sonoros de conversaciones… Y no entendemos una puta mierda.

¿Vamos a saber cómo nos llegaría una señal de inteligencia no humana? Pajaritas… Váis a flipar con lo que está por llegar…

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